Día 1. Desde que dejé el cascarón estoy confundida; la primer pregunta que me hago es por qué carajos soy amarilla y mis hermanos también.

Cuando vivía en el huevo soñaba con ser algo vivo pero no sabía realmente qué. Aunque nadie me lo crea, recuerdo el día en que alguien agarró el blanquillo y dijo: "No, este no, déjalo ahí para que empolle, agarra los otros tres". Fue la primera vez que escuché la palabra Empollar y me dije: ``Dios mío, qué voy a hacer al salir de aquí, será que empollé?''.

Lamentablemente, nunca pude conocer a mis hermanos, apartados del nido prematuramente. Ahora uno se llama Tortilla y los otros homelete. Sé los nombres porque tía Cúca me los dijo, aunque no quizo profundizar mucho sobre el tema, pero creo que está mintiendo. Quisiera ser grande para descubrir la verdad.

Día 2. Estoy preocupada, a mi mamá la invitaron a la rueda de la fortuna esta mañana y no ha regresado.

Día 3. Descubrí que mi padre es un sinvergüenza. Creo que es árabe porque dice que todas las gallinas son sus esposas. También me di cuenta de que es muy grosero. "Ojalá no salgas tan p...erdída como tu madre". Qué horrible es tener un padre machista, creo que debo hablar con la Comisión Nacional de Derechos Humanos para denunciar la situación de este gallinero en pleno siglo XXI.

Día 4. Ya casi soy una jovencita y aún no me salen los pechos, mi tía Cuca dice que las gallinas no tienen teta porque los gallos no tienen manos.

Día 5. Esta mañana mi hermano pollo soltó un canto lastimoso, que Dios me perdone, pero creo que es homosexual.

Día 6. El vecino del dueño de la casa donde vivimos, trajo ayer en la tarde un gallo bien buen mozo, mi papá se puso muy molesto y ahora se la pasan peleando.

Vivir en un gallinero es horrible, además comer con el pico es muy incómodo. Envidio al cochino del chiquero de al lado con esa trompota...

Día 7. Querido diario: en la mañana de ayer regañaron a mi hermano y a otros pollos varones porque se fueron a la carnicería a ver gallinas desnudas en el aparador.

Día 8. La situación con el gallo nuevo es insoportable, ahora para buscarle pleito a papá, se levanta a cantar a las 4 de la mañana y nos despierta a todos. Aquí ya no se puede dormir en paz. Como yo duermo en el palo de arriba, me dicen "la quejumbrosa", pero es que abajo ya no se podía, porque aquí el que se descuida lo ensucian o lo salpican.

Día 9. Papá se levantó a las 3 de la mañana para fregar al gallo nuevo, pero vino el dueño del gallinero y le dio un escobazo que lo mantiene al borde de la muerte. Creo que papá va a morir. Ya hablamos con la Funeraria "La Olla del Dueño".

Día 10. Papá murió.

Día 11. El gallo nuevo creo que está loco, porque en el velorio de papá se me acercó y me dijo que me iba a pisar, yo le contesté que habiendo tanto espacio no entendía por qué me iba a pisar.

Día 12. Tía Gertrudiz me dijo qué es pisar.

Día 13. Me pisaron.

Día 14. Ahora que sé cómo se hace el pisar, me parece decepcionante. Creo que este gallo tiene que hablar con algún terapeuta o leer algún libro sobre sexualidad.

Día 15. Hoy pasaron dos cosas muy importantes: Creo que tengo un huevo en mi vientre: Voy a ser madre! Le diré a mi veterinario mas rapido de lo que canta un gallo si me puedo controlar y cuando nazca mi polluelo voy a ver con quién hablo para que me den una beca alimenticia. Y hablando de becas, creo que hoy mi hermano se ganó una, porque vinieron esta mañana unos hombres del Instituto Bachoco que, según ellos, saben mucho de pollos y escogieron a los mejores. Sentí una "envidia positiva" cuando lo vi salir orgulloso y feliz junto a otros pollos varones. Creo que a las hembras no nos llevaron porque estamos embarazadas. Insisto en que esto lo tiene que saber Derechos Humanos.

Día 16. No aguanto más! Hoy, por fin, le estoy escribiendo esta carta a la Comisión Nacional de Derechos Humanos:

A quien corresponda:

Soy una joven gallina embarazada de un gallo machista que me pisó sin mi consentimiento, es decir, soy una gallina abusada a la que nunca le han dado tiempo ni siquiera para tener un orgasmo. por favor, es urgente que visiten esta granja… Espere un momento, que un señor muy simpático que trae unas verduras en la mano me está llamando... no tardo...

Autor: Claudio Nazoa.

Adaptación de un texto encontrado en internet