Benito Bodoque, el Pájaro loco, el Superagente 86, Pedro Picapiedra, Lucas Adams, Bugs Bunny y el robot de Perdidos en el espacio son algunos de los personajes que Jorge Arvizu hizo destacar en la pantalla a través de su voz, en uno de los oficios que menos crédito da la televisión, el doblaje.
Arvizu es, en coincidencia con los herederos de su labor, uno de los monstruos sagrados del doblaje dentro de una generación que poco a poco se desvanece a la par de nombres como Víctor Alcocer, Carlos Riquelme, Julio Lucena y Agustín López Zavala, entre otros.

Hoy, Arvizu está retirado de los estudios de grabación y con una presencia mínima en la pantalla chica, en la cual ha servido desde sus inicios.
Pero, pocos conocen el historial del artista, que incluyen trabajo de utilería, ayudante de mago y publicista callejero, así como felicitaciones personales de William Hanna y Joseph Barbera por su trabajo en series animadas.

"Es más intrigante cómo llegué al mundo que al doblaje", cuenta en entrevista, "yo nací en Celaya, Guanajuato, pero viví mi infancia en El Bajío, en provincia, y muy chamaco llegué al DF, como a los 14 o 15 años, y fui un `mil usos` en la ciudad, de todo lo habido y por haber, menos de político".

En esta etapa, Arvizu se presta para el show de un mago, de payaso para fiestas y de ayudante en cabaret, vive México el inicio de los años 40, y como patiño cuenta uno de sus más "curiosos" trabajos al realizar un número de catalepsia simulada durante tres días, en el centro nocturno Río Rosa.

Con estas participaciones se acerca al mundo de la publicidad callejera a través de un personaje para el refresco Mission Orange, y son el comentarista Fernando Marcos y el locutor Pepe Ruiz Vélez quienes lo llaman para hacer un trabajo para cine llamado Tele Revista , en el cual dobla chistes para cortos cinematográficos. Era el inicio de la televisión.
"Me preguntó Fernando Marcos si yo podía hacer las voces (que realizaba Ruiz Vélez para el corto) y yo le dije que sí, y me llevó al estudio, total que hice la Tele Revista y ahí me quedé a trabajar, era de los Barbachano Ponce. Y ahí me quedé y al mismo tiempo también escribía chistes y luego los actuaba y posteriormente los doblaba porque no eran con sonido directo."

La llegada a la televisión inicia en la utilería, "ahí conocí a la señora Graciela Amador, que le decían Gachita Amador, ella tenía un teatrito infantil de muñecos de guiñol, y yo empecé a trabajar con ella moviendo los muñecos y haciendo las voces, el teatro se llamaba El Teatro Cucurucho.
Uno de los primeros doblajes que recuerda es el de la serie Howdy Doody producida por Lew A. Riley, esposo entonces de Dolores del Río.

"Yo le hacía la voz a Howdy Doody y a un amigo de él que se llamaba Don Burro, al mismo tiempo que se estaba filmando yo le iba haciendo la voz a la marioneta, un muñequito y al burro Don Burro."
Sin orden cronológico, también recuerda programas como Cosas del hogar con Carmelita González y La Sombra con Alejandro Ciangerotti (padre) en Telesistema Mexicano, antecesora de Televisa.

A mediados de los años 50, llega el doblaje de lleno, y con él, la emoción de doblar a personajes que el mismo Arvizu había visto en el cine, como el Gato Félix, Mr. Magoo, el Pájaro Loco y Bugs Bunny. "Me emocionó mucho cuando me tocó doblarlos", cuenta.

En la década de los 60, afianzado como un actor de doblaje, llegan las series de Los Picapiedra y Don Gato y su pandilla , ambas con la presencia estelar del desaparecido Julio Lucena (Pablo Mármol y Don Gato).

"Fui escogido para hacer la voz de Pedro, la de Pablo la hacía Julio Lucena, después seguí haciendo a los dos personajes, y luego llegó Don Gato y yo hacía la voz de Benito y de Cucho."

De esta experiencia, dice satisfecho: "Una vez visité los estudios donde se hacen estas series, las de Hanna y Barbera, para ver cómo se hacían las animaciones y los señores Hanna y Barbera me dijeron que series como Los Picapiedra y Don Gato... , a ellos les gustaban más en español que en inglés.
Explica por qué le cambió la voz a Benito Bodoque, que en la serie estadounidense tiene una voz más parecida a la de un gángster, que la característica en español, como chillona.

"Yo sentí que le iba más a su cuerpecito, parecía un chamaquito, le quedó muy bien, por eso los de Hanna-Barbera decían que les gustaba más en español."
En su trayectoria artística está el haber doblado las voces de Ringo y George, en la serie animada de Los Beatles , y otra de aventuras, muy popular a finales de los 60, Los Monkeys .

Retirado de los estudios de grabación ve con nostalgia su paso por el doblaje, el cual, señala, ya no es artístico y llega a ser incongruente.
"En la actualidad, quienes trabajan, habrá uno que otro de los que quedan de mi generación (con talento). Y no podemos hablar que dentro del doblaje hay mucho talento, porque ya no llegan a doblar, llegan a leer, ya no dialogan, ya ni siquiera están los actores juntos, llegan, graban sobre video, graban su línea y todo queda muy incongruente y nadie se interesa en arreglar el diálogo, luego dicen cosas muy absurdas, muchas tonterías. Antes hacíamos las cosas sobre una pantalla de proyección cinematográfica."

De aquel tiempo rescata "a nosotros el trabajo nos divertía mucho, a mí me tocó de la primera etapa, tanto de la televisión como del doblaje, cuando éramos más bohemios, más románticos, y nuestro pensamiento no estaba tan comercializado".

Viejas series de TV mantienen vigente el trabajo de Arvizu, por sobre los nuevos productos, cientos de televidentes identifican la voz anónima de El Tata detrás de una caricatura o un programa, y por encima del doblaje y la comicidad que desempeñó, dice, "me considero un actor".

más sobre Jorge Arvizu

Juan Carlos Cortés S. El Universal, Lunes 04 de octubre de 2004

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Nota del Checoblog.- En Lo personal recuerdo mucho la caricatura en la que Bugs Bunny juega beisbol contra unos gorilas y les grita ¡Gorilas, parecen granaderos! en una época en la que era peligroso hacer ese tipo de comentarios.

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